Aun no sé cómo abordar este tema, que a más de un docente y
en especial a las madres y padres de familia en el presente año lectivo los tiene
de cabeza es el problema de la lecto-escritora. La utilización de los
dispositivos electrónicos como teléfonos inteligentes, televisores por comandos
de audio y diferentes artefactos electrónicos hizo que se cambien los modelos
pedagógicos durante las distintas etapas de la cuarentena durante la pandemia
hasta retornar a la educación presencial.
“La escritura digital fue predominante durante este periodo,
coartando la promoción de la escritura a mano. Esto ha llevado la disfunción en
la cantidad de tiempo que los niños dedican a escribir a mano, debido a la
ausencia de una estimulación en sus funciones ejecutivas… … apunta a que los
estudiantes en edad temprana no adquieran y desarrolles las destrezas motoras
finas, repercutiendo negativamente en su desarrollo cognitivo…” – Dr. Sandoval
Obando.
Es preocupante que el numero de niños con esta problemática se
encuentre en alza, por la falta de atención por parte de las madres y padres
para que sus hijos desarrollen estas destrezas motoras finas. La falta de praxis
en la escritura hace que los aprendizajes en las aulas de clase se vuelvan
lentos, requiriendo que los docentes apliquen adaptaciones curriculares y se
cargue de trabajo extra dentro y fuera del aula de clase; las actividades
extracurriculares en los centros de atención psicopedagógicos se encuentran abarrotadas
por algo que se puede solucionar en casa.
La escritura a mano tiene los beneficios de mejorar las
funciones ejecutivas como la atención, concentración, procesamiento de patrones
visuales diferentes a los que ofrece la uniformidad del teclado virtual de los teléfonos.
La lecto-escritura a mano ayuda en los procesos psíquico-superiores como la
coordinación visual, movimiento arcaicos oculares, nuevas conexiones neuronales,
memoria de trabajo, nombramiento de letras, configuraciones de sílabas simples
y compuestas, planificación para formar letras, formar oraciones simples y
compuestas con sintaxis, la integración visual y táctil, los trazos en la
ortografía que permiten anticipar la comprensión de cada palabra que se expresa.
Podría decirse hasta cierto punto la escritura a mano sirve de
forma terapéutica para calmar la ansiedad ya que los dos hemisferios del
cerebro trabajan tanto en lo cognitivo como en lo relacional al expresar las emociones
y sentimientos si redactan una carta o un relato de análisis en una tarea
escolar.
Es normal que en los niños en edad temprana escolar sientan
el rechazo por realizar estas actividades de escritura manual, puesto que su
experiencia ha sido reproducir textos elaborados de otras personas por el copia
y pega, o por los métodos tradicionales de dictado y copia; por ende los
espacios de escritura son importantes donde se incluya la grafomotricidad fina
como el grafismo digital.
El respetar las reglas gramaticales son la base para continuar
con el desarrollo de las habilidades cognitivas, puesto que la escritura
virtual en el mundo digital en el cual vivimos, debemos de tener una comunicación
clara y congruente; debemos de centrarnos en el entorno en que los aprendizajes
deben de tener la relevancia debida al interior del hogar cuando se envían las
tareas a los niños. Por ejemplo una de las recomendaciones que siempre les hago
a las madres y padres de familia que atiendo en mi lugar de labores es que
puedan iniciar con tareas simples como escribir la lista de compras del
mercado, elaborar tarjetas de felicitaciones o saludos de cumpleaños, cartas dirigidas
a un familiar que quieran mucho pero que se encuentre en algún lugar lejano
(como otra ciudad, cantón o provincia), se pueden generar juegos tales como el
ahorcado, chantón chantón (parame el carro/mano), escribir anécdotas o
historias graciosas que les ha ocurrido incluso el mismo hecho de enseñarles a
escribir poemas o canciones.
Esto solo fue un pensamiento al aire.
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