lunes, 30 de diciembre de 2019

CUANDO UNA FAMILIA SE DESINTEGRA

En los últimos 25 años hemos vivido una época de transición generacional y tecnológica a tal punto que considero que no estamos deshumanizando; le damos más importancia a las cosas materiales, a los avances científicos y lo que es peor tenemos tanta “información” y no sabemos qué hacer con ella, dando por cierto algo que diga “según estudios” pero jamás citan un referencia específica concreta; seguimos las “seudociencias” con consejos que nos llevaran a la felicidad, sin embargo; nos olvidamos de lo más importante LA FAMILIA.

Todos estos antecedentes tienen como resultado la desintegración familiar por las rupturas de los lazos familiares, lo cual en algunos casos suele ser beneficioso, que en otros provoca consternación  confusión e impotencia en la salud mental y emocional provocado por el quiere de los roles de los integrantes que lo viven; por la incapacidad que tienen para asumirlos, desempeñarlos y vivirlos de forma consciente en donde todos se ven perjudicados.

La psicología nos dice que tenemos varios tipos de familia en las que vivimos estructurados; voy a citar algunas como por ejemplo: la familia nuclear, aglutinada, desligada integradas, familias de tres generaciones, familias cambiantes, familias reestructuradas (padrastros o madrastras).

Ahora bien, las causas varían de acuerdo a la situación por la cual se encuentran cada uno de los integrantes de la familia las más comunes son: por motivos de migración, problemas con la familia política, mala comunicación, adicciones, muerte de un familiar, violencia intrafamiliar, pandillerismo, inmadurez emocional, falta o exceso de trabajo etc. …

Regularmente son los más pequeños son quienes reflejan el sufrimiento con conductas disruptivas, con una comunicación básica e inasertivas hacia quienes son sus cuidadores; mientras que las consecuencias se ven proyectadas en su desarrollo emocional, y los niños no entienden el significado de responsabilidad y obligación debido a que no existe exigencia por parte de los padres.

Las relaciones sociales a través de los diversos medios  de comunicación que hay en el internet han hecho que las actuales generaciones distorsionen la forma de cómo se conciben las relaciones personales y familiares. Hemos dejado de lado el respeto, la cordialidad y la sinceridad; ya nadie puede expresar una opinión de forma respetuosa si no que todo se considera ofensivo o toxico en donde todos tienen la razón y nadie quiere ceder su posición tan solo por no pedir disculpas.

En nuestra realidad, nadie quiere asumir las responsabilidades de orientar y guiar a esta nueva generación de niños, adolescentes y jóvenes; porque en muchos de ellos están siendo educados con el ejemplo de la violencia muda que existe al interior del hogar por la falta de compromiso de los padres o cuidadores. Existe un enorme vacío ante la falta de convicción para hacer las cosas de forma correcta y asumir esa columna vertebral que nos ayude a caminar como sociedad.

“Lo que inicia mal, termina peor”; así lo decían nuestros abuelos quienes han sido las cabezas de hogar durante muchos años (en los casos que aún siguen viviendo juntos en matrimonio); pero ¿qué pasa cuando no se escucha a estas personas que son sabias (por la experiencia de los años vividos)? Pues bien; allí es donde se originan los problemas y disputas debido al contexto generacional; ya que la dificultad no viene por las diferencias de opiniones, sino por la falta de empatía y orgullo excesivo de quien no escucha atentamente la voz de la experiencia.

Esto solo es un pensamiento al aire.

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