En los últimos 25
años hemos vivido una época de transición generacional y tecnológica a tal
punto que considero que no estamos deshumanizando; le damos más importancia a
las cosas materiales, a los avances científicos y lo que es peor tenemos tanta “información”
y no sabemos qué hacer con ella, dando por cierto algo que diga “según estudios”
pero jamás citan un referencia específica concreta; seguimos las “seudociencias”
con consejos que nos llevaran a la felicidad, sin embargo; nos olvidamos de lo
más importante LA FAMILIA.
Todos estos
antecedentes tienen como resultado la desintegración familiar por las rupturas
de los lazos familiares, lo cual en algunos casos suele ser beneficioso, que en
otros provoca consternación confusión e
impotencia en la salud mental y emocional provocado por el quiere de los roles
de los integrantes que lo viven; por la incapacidad que tienen para asumirlos,
desempeñarlos y vivirlos de forma consciente en donde todos se ven
perjudicados.
La psicología
nos dice que tenemos varios tipos de familia en las que vivimos estructurados;
voy a citar algunas como por ejemplo: la familia nuclear, aglutinada, desligada
integradas, familias de tres generaciones, familias cambiantes, familias
reestructuradas (padrastros o madrastras).
Ahora bien, las
causas varían de acuerdo a la situación por la cual se encuentran cada uno de
los integrantes de la familia las más comunes son: por motivos de migración,
problemas con la familia política, mala comunicación, adicciones, muerte de un
familiar, violencia intrafamiliar, pandillerismo, inmadurez emocional, falta o
exceso de trabajo etc. …
Regularmente
son los más pequeños son quienes reflejan el sufrimiento con conductas disruptivas,
con una comunicación básica e inasertivas hacia quienes son sus cuidadores;
mientras que las consecuencias se ven proyectadas en su desarrollo emocional, y
los niños no entienden el significado de responsabilidad y obligación debido a
que no existe exigencia por parte de los padres.
Las relaciones
sociales a través de los diversos medios de comunicación que hay en el internet han
hecho que las actuales generaciones distorsionen la forma de cómo se conciben
las relaciones personales y familiares. Hemos dejado de lado el respeto, la
cordialidad y la sinceridad; ya nadie puede expresar una opinión de forma
respetuosa si no que todo se considera ofensivo o toxico en donde todos tienen
la razón y nadie quiere ceder su posición tan solo por no pedir disculpas.
En nuestra
realidad, nadie quiere asumir las responsabilidades de orientar y guiar a esta
nueva generación de niños, adolescentes y jóvenes; porque en muchos de ellos están
siendo educados con el ejemplo de la violencia muda que existe al interior del
hogar por la falta de compromiso de los padres o cuidadores. Existe un enorme vacío
ante la falta de convicción para hacer las cosas de forma correcta y asumir esa
columna vertebral que nos ayude a caminar como sociedad.
“Lo que inicia mal, termina peor”; así
lo decían nuestros abuelos quienes han sido las cabezas de hogar durante muchos
años (en los casos que aún siguen viviendo juntos en matrimonio); pero ¿qué
pasa cuando no se escucha a estas personas que son sabias (por la experiencia de
los años vividos)? Pues bien; allí es donde se originan los problemas y
disputas debido al contexto generacional; ya que la dificultad no viene por las
diferencias de opiniones, sino por la falta de empatía y orgullo excesivo de
quien no escucha atentamente la voz de la experiencia.
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